MIÉRCOLES 26
Verde De Feria, Misa por los familiares y amigos o san José María Robles Hurtado, mártir mexicano* MR, p. 1152 (1144) / Lecc II p. 485
Otros santos: Antelmo de Belley, monje cartujo y obispo; Jose maría Escrivá de Balaguer, presbítero y fundador. Beatos: Andrés Jacinto Longhin, presbítero capuchino y obispo; Santiago de Ghazir, presbítero de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y fundador.
BEATO ANDRÉS JACINTO LONGHIN, ambos del griego, «varonil» y «gladiolo», respectivamente (1863-1936). Presbítero capuchino y obispo. Nació en la ciudad italiana de Fiumicello di Campodarsego, Provincia de Padua, en el seno de una humilde familia campesina y fue bautizado con los nombres de Jacinto Buenaventura. En 1879, pese a la oposición paterna, ingresó en los Capuchinos; cursó estudios humanísticos en Padua y teológicos en Venecia, y en 1886 fue ordenado sacerdote con el nombre de fray Andrés de Campodarsego. Fue sobresaliente su labor como director espiritual y docente en el seminario. En 1902 se le eligió ministro provincial de los capuchinos de Venecia. Giuseppe Melchiorre Sarto (quien sería Pío X) le designó predicador y le confirió diversos cargos en la diócesis veneciana. En 1904, Pío X lo nombró obispo de Treviso. En su ministerio se avocó a la formación de los seminaristas y del clero, y celebró un Sínodo diocesano. Al desatarse la Primera Guerra Mundial (1914-1918), su diócesis se vio castigada por los combates, pero él permaneció cercano a sus fieles. Al finalizar el conflicto prestó auxilio y contribuyó en la restauración material, social y espiritual del pueblo. Su ministerio en esta etapa estuvo inmerso en graves tensiones sociales, donde el Obispo predicó la justicia y la paz. Su labor fue reconocida por autoridades civiles y religiosas, por lo que el Pontífice Pío XI le nombró visitador apostólico, primero en Padua y más tarde en Údine. Enfrentó los ataques de los políticos fascistas y su labor no siempre fue bien aceptada por el clero. En sus últimos años sus facultades mentales se vieron afectadas, lo que provocó la renuncia a su diócesis. Murió con olor a santidad en Padua. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 20 de octubre de 2002.