Santoral 12 de Mayo

DOMINGO 12 La Ascensión del Señor, Solemnidad

Blanco Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales Misa de la Vigilia MR, p. 387 (386) / Lecc. I, p. 936

Otros santos: Nereo, Aquilea y Pancracio, mártires; Domingo de la Calzada, eremita. Beatos: Thomas Khampheuane Inthirath, catequista mártir; Álvaro del Portillo, obispo y Prelado la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei.

BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO, germánico: «prudente» (1914-1994). Obispo y Prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei. Nativo de Madrid, España. Cursó sus estudios básicos en su ciudad natal, posteriormente se inscribió en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, concluyendo esta carrera en 1941; trabajó en diversas oficinas gubernamentales al tiempo que estudiaba la especialidad de Historia en la facultad de Filosofía y Letras, donde obtuvo el doctorado. En 1935 se afilió al Opus Dei y recibió el Orden sacerdotal en 1944. Inició su misión como tutor de los novicios, de los nuevos miembros y acompañando a sus colegas. Por su entrega se convirtió en el principal colaborador del Fundador. A partir de 1946 radicó en Roma. Varios Pontífices le confiaron diversos Dicasterios de la Curia Romana. Tuvo una destacada participación en los trabajos del Concilio Vaticano II (1962-1965). Cuando partió al Reino el Padre Josemaría Escrivá de
Balaguer, el R.P del Portillo tomó la dirigencia del Instituto. El Papa san Juan Pablo II, en noviembre de 1982, elevó la Obra a Prelatura Personal y nombró al Padre del Portillo Prelado del Opus Dei y el mismo Pontífice le otorgó la ordenación episcopal. En 1994, poco después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa, fue al encuentro con el Amado. Fue beatificado el 27 de septiembre de 2014 por S. S. Francisco, quien al aprobar el Decreto sobre las virtudes heroicas del Venerable Álvaro del Portillo expresó: «Vir fidelis multum laudabitur» [El hombre sincero será colmado de bendiciones] (Prov 28, 20). «Estas palabras de la Escritura manifiestan la virtud más característica del Obispo Álvaro del Portillo: la fidelidad. Fidelidad indiscutible, sobre todo, a Dios en el cumplimiento pronto y generoso de su voluntad; fidelidad a la Iglesia y al Papa; fidelidad al sacerdocio; fidelidad a la vocación cristiana en cada momento y en cada circunstancia de la vida”.

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. Se celebra justo cuarenta días después del domingo de resurrección, durante el «Tiempo Pascual». Este trascendente acontecimiento se narra en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11) y en el Evangelio de Mateo (28, 16-20). Jesús, después de su gloriosa Resurrección, durante cuarenta días se manifestó a los Apóstoles, comió y bebió familiarmente con ellos y antes de su Ascensión a los cielos les indicó: «Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la Tierra. Por eso vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…». El Catecismo de la Iglesia Católica (párrafos 665-666) señala: «La Ascensión de Jesucristo marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celestial de Dios, de donde ha de volver […]. Nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos en la esperanza de estar con Él eternamente».