DOMINGO 24
Blanco Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo Último domingo del Tiempo Ordinario [Se omite la Memoria de los Santos Andrés Dung-Lac, presbítero y compañeros, mártires] MR, p. 455 (452) / Lecc. II, p. 193 Otros santos: Flora y María de Córdoba, vírgenes y mártires. Beata María Ana Sala, religiosa de la Congregación de Hermanas de Santa Marcelina.
SAN ANDRÉS DUNG LAC, presbítero, y 116 compañeros mártires de Vietnam, Andrés, del griego, «varonil» (siglos XVII-XIX). Mártires. De los escasos datos conocidos, se sabe que Andrés nació en el seno de una humilde familia pagana, hacia 1795. Fue catequista y después cursó estudios correspondientes hasta ser ordenado sacerdote. En su misión propagó la Palabra y ejerció su ministerio en diferentes aldeas. Los infieles le apresaron y fue decapitado en Hanoi en 1839. En este día, la Iglesia conmemora a los más de ciento treinta mil sacrificados en territorio vietnamita entre los siglos XVII y XIX, quienes murieron víctimas de las persecuciones de su época. Fueron canonizados en 1988 por san Juan Pablo II. El grupo de mártires incluye: 8 obispos, muchísimos sacerdotes seculares y religiosos y un gran número de laicos de ambos sexos y de toda edad y condición. Noventa y seis de los inmolados fueron vietnamitas, 11 españoles y 10 franceses.
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Jesucristo es un nombre derivado del hebreo Yeshuá, «Yahvé es salvación» y Cristo, equivalente del verbo hebreo mashaj, ‘ungir’, de cuya forma mashiaj: el Ungido, se deriva la palabra Mesías. Con la Solemnidad de Cristo Rey, en este domingo queda señalado el final del Año Litúrgico. En la Encíclica Quas Prima, su Santidad Pío XI (1922-1939), dada en Roma el ll de diciembre de 1925, queda establecida y fundamentada la fiesta de la realeza de Cristo. El Catecismo de la Iglesia Católica (783) señala: «Jesucristo es Aquel a quien el Padre ha ungido con el Espíritu Santo y lo ha constituido ‘Sacerdote, Profeta y Rey»‘. Y en el párrafo 786: «…Cristo ejerce su realeza atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y su resurrección. Cristo Rey y Señor del universo, se hizo servidor de todos, no habiendo ‘venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos'» (Mt 20,28). Con las reformas al Calendario Litúrgico de 1969, la Solemnidad de Cristo Rey quedó instituida en el último domingo del Tiempo Ordinario en noviembre, con el propósito de señalar el término del Año Litúrgico y, a partir de 1970, con el propósito de destacar el carácter escatológico (del griego, estudio de los sucesos al final de los tiempos) de la celebración, se le otorgó la actual denominación: «Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo».